miércoles, 26 de octubre de 2011

Mi columna en Canarias 7: Las cumbres estériles

Este fin de semana se presentaba como el principio del fin a la agonía de los Estados sometidos al calvario de su propia deuda soberana. Sin embargo, desde el viernes se supo que el domingo no se iba a decidir nada y se fijó  una nueva cumbre para hoy. La imagen y la información que llega a los ciudadanos de cómo se está gestionando la crisis es claramente mejorable. A Europa le falta un liderazgo político que trasmita contundencia y serenidad. En escasos diez días se han convocado seis importantes reuniones para salvar la eurozona. Los domingos 16 y 23 y hoy miércoles 26: cumbres europeas; el viernes 21: reunión del eurogrupo; el sábado 22: Ecofin y reunión entre Sarkozy, Merkel y otros destacados dirigentes; y en esta semana se espera otra reunión del Ecofin.
Alemania  necesita propuestas de acuerdo que pueda defender y aprobar en su parlamento. El Tribunal Constitucional fue muy claro al advertir que el competente para la toma decisiones que afecten a las finanzas alemanas es el Bundestag y este no quiso darle un cheque en blanco a Ángela Merkel para negociar el domingo con sus homónimos, de ahí la convocatoria de una nueva cumbre para el día de hoy. Alemania votará el acuerdo unas horas antes de la cumbre europea y se espera que el Bundestag apoye la propuesta. No es nada fácil la situación en la que se encuentra la Canciller. Sus movimientos la hacen cada vez más impopular en su país y su visión tardía de defensora de la Unión Europea le pasa factura políticamente.
Esta tarde, se pretende llegar a acuerdos para resolver, principalmente, tres problemas distintos pero relacionados entre sí. Por un lado, aclarar las condiciones del segundo rescate de Grecia que permita su crecimiento en el futuro, con quita incluida que puede alcanzar hasta el 60%; por otro, restablecer la confianza de los principales bancos europeos a través de la recapitalización, principalmente por verse implicados en la quita a Grecia; y finalmente reforzar el fondo de rescate europeo para impedir el contagio a otros países, como Italia, España o Bélgica, se plantea la creación de un fondo especial que permita atraer inversores privados.
Esta crisis podría haber sido gestionada con mayor celeridad si se hubiese tenido las ideas claras desde el principio. Tengo la impresión de que nadie creyó que se pudiera llegar a la situación actual. Mientras valoraban si se estaba o no enfermo, la enfermedad se extendió. La gravedad de la misma se ha ido conociendo con el transcurso del tiempo. De ahí el retraso en aplicar las medicinas y las terapias invasivas que podían haber frenado su expansión por el resto de la Unión Europea. Pero, a pesar de todo, Europa está viva y saldrá adelante, por la única razón de que a todos, dentro y fuera de la Unión Europea, les conviene que se mantenga como un mercado único. Hoy puede comenzar el principio del cambio.
Raquel Lucía Pérez Brito
Economista, abogado y licenciada en Ciencias Políticas. 
@errelu 

martes, 25 de octubre de 2011

Canarias necesita urgentemente su propia Arca de Noé

Canarias necesita urgentemente construir su propia “Arca de Noé” y no me canso de repetir que, para ello, es necesario, en primer lugar, que todos los partidos políticos se pongan de acuerdo. Todas las fuerzas políticas deberían sentarse y marcar una hoja de ruta, asumirla y comprometerse en firme a cumplirla,  independientemente del gobierno que pueda surgir tras las próximas elecciones del 20 noviembre.
 La situación de Canarias ha llegado a unos límites en los que, aun siendo posible empeorar, es evidente que no vamos a mejorar si dejamos pasar las semanas, los meses y esperamos que los acontecimientos venideros, o la inercia, arreglen esta situación, o lo que es peor, si creemos que van a venir de fuera a entender y solucionar nuestra situación, o que el gobierno que salga elegido podrá cambiar la situación por sí solo. Sin un consenso político y social no será posible. Es necesario hacer un gran esfuerzo y apoyar las decisiones y políticas controvertidas  que los futuros gobernantes tendrán que ejecutar de inmediato, anteponiendo ese gran pacto político a sus propias siglas e intereses partidistas, por el bien de nuestra sociedad.
Canarias necesita consensuar una unidad económica regional. Es la única forma de depender lo menos posible de las decisiones y coyunturas en la que, históricamente, nuestra Comunidad  no ha podido ni ha sabido influir. Solo hay que hacer un repaso a las grandes crisis que ha sufrido Canarias, para darse cuenta de la necesidad que tenemos de autogestionar nuestras propias limitaciones. La primera gran crisis que asoló a las Canarias, abarcó desde los años 1820 hasta 1850 y, fundamentalmente, fue consecuencia del fin de la política proteccionista del Estado Español, que dejó de favorecer los servicios marítimos y el sector agroexportador de Canarias.  Por lo tanto la crisis fue provocada porque el Gobierno Español decidió, con una política nacional y no diferenciada para un territorio con tantas especificidades como las Canarias , incrementar los aranceles y proteger la marina nacional. El resultado fue inmediato: las flotas extranjeras que atracaban en nuestros puertos se vieron obligadas a dejar  el mercado canario. Esta situación se suavizó con la entrada en vigor del Decreto de Puertos Francos, de 1852, que nos reconocía un hecho diferencial con respecto al resto del territorio español. En aquella época, los Puertos Francos resucitaron la economía de las Islas.
 La Primera Guerra Mundial y la depresión de 1929 provocaron grandes vaivenes en nuestra economía, pero la segunda gran crisis de Canarias se produjo entre los años 1936 y 1959 y no tanto por la guerra civil y sus posteriores consecuencias, sino por la decisión unilateral, nuevamente por parte del gobierno central, de eliminar el mercado librecambista isleño y provocar así la subordinación de la política económica de Canarias a la economía de la autarquía franquista. Si nos centramos en estas dos grandes crisis (dejando para otro momento las crisis de los 70 y, posteriormente, la crisis de los 90) podemos concluir que las dos grandes crisis que ha sufrido Canarias se han acentuado por el no reconocimiento, del gobierno central, de las peculiaridades propias de una región ultraperiférica. Por lo tanto, el primer paso que habría que dar para poder comenzar a construir nuestra Arca de Noé es analizar cuál debe ser nuestra unidad económica regional o modelo productivo y, una vez alcanzado ese acuerdo, garantizarlo con un Régimen Económico y Fiscal de Canarias que no se pueda considerar una ayuda de Estado y, esté, por tanto, en constante revisión. Es imprescindible que esa especificidad esté recogida en la Constitución Española, como signo de nuestra diferenciación del resto del territorio español.


Raquel Lucía Pérez Brito
Economista, abogada y licenciada en Ciencias Políticas
@errelu

lunes, 24 de octubre de 2011

Pasos en la buena dirección

La subida de las bolsas, en los últimos días, no nos debe conducir a engaños. La recapitalización de la banca es condición necesaria pero no suficiente para salir de la situación en la que se encuentra la Unión Europea. Es cierto que se van despejando algunas incógnitas pero aún quedan mucha ecuación por resolver.
En estos momentos, la mayoría de los líderes políticos, de cualquier partido, tienen claro que es necesario ir caminando hacia la unión fiscal europea como único método para salvar al euro y, con ello, a la propia Unión Europea. Pero el recorrido que queda es duro, en pendiente y con un coste social elevadísimo.
Hasta ahora se sabía lo expuestas que se encontraban la banca francesa, y la alemana en menor medida, a la deuda soberana de Grecia, pero la realidad es mucho más llamativa. A la banca alemana quien realmente le debería preocupar es la deuda soberana de España y a la francesa le pasa lo mismo con la de Italia. Las cantidades que Francia tiene de deuda soberana de Grecia son ínfimas si lo comparamos con el sometimiento que tiene de Italia. En el caso de Alemania es idéntico, pero con la deuda soberana de España. Y a su vez España tiene el mismo problema con Portugal.
Resulta más curioso aún analizar del total de la deuda de cada país el porcentaje de deuda pública y el que corresponde a deuda privada, entendiendo como tal la que corresponde a las entidades financieras, las empresas y los particulares. En este caso, las conclusiones son demoledoras: los que realmente están más endeudados son: las familias, las empresas y los bancos. La deuda pública, o la que hemos denominada deuda soberana, representa una cuarta parte, el resto es deuda privada. Lo siguiente sería plantearse cómo se pretende recuperar el motor de la economía a través del consumo cuando el techo del endeudamiento privado ha saltado por los aires hace ya mucho tiempo.
Tras estos datos, el acuerdo para recapitalizar la banca no nos debería sorprender, ya que precisamente Francia y Alemania, son los dos países en los que sus entidades financieras están más expuestas a la deuda tanto pública como privada. Ambos países, sí o sí, se han tenido que poner de acuerdo por su propio bien y con toda probabilidad, en los próximos meses, se irán tomando decisiones que parecían impensables en el pasado cercano.
Sería conveniente que todos los gobiernos fueran capaces de explicar a sus ciudadanos la situación real en la que se encuentra sus respectivas economías. Primero se ha estado buscando soluciones para la deuda pública, ahora le toca el turno a las entidades bancarias. Los gobiernos tendrán que buscar mecanismos de ajuste para las deudas de las familias y de las empresas. Sin políticas de apoyo a las pymes y, sobre todo, sin políticas de empleo dirigidas ambas directamente a aliviar la deuda del sector privado veo muy complicado que el consumo se reactive.
La recapitalización de los bancos es, sin duda, una condición necesaria pero no suficiente, aún quedan muchos pasos más que dar urgentemente.

martes, 18 de octubre de 2011

Mi columna en el Diario de Avisos: El epicentro de una crisis sistémica


Trichet no es el único que dice que Europa es el epicentro de una gran crisis mundial que comienza a ser sistémica. En estos casos sería deseable que los políticos sean conscientes y capaces de tomar decisiones rápidas; esperar solo supondrá aumentar los daños en la economía y por ende a los ciudadanos que son quienes soportan, en última instancia, las consecuencias.
La reunión de los ministros de finanzas del pasado fin de semana debió haber supuesto un avance, después de duras negociaciones, que hubiesen podido ser rematadas en la cumbre de noviembre del G-20 en Cannes. Pero Europa, una vez más, no supo resolver sus tensiones y las esperanzas puestas en la cumbre han vuelto a teñirse de incertidumbres, quedando nuevamente pospuestas las decisiones hasta el próximo domingo. Confirmando que, en el fondo, además de una crisis económica también estamos inmersos en una crisis política y de liderazgo europeo. Por otro lado, la cumbre del G-20 que, en un principio, se planteaba como objetivo principal la discusión y análisis de la crisis de la deuda soberana europea, se encuentra con una tensión añadida entre Estados Unidos y China.
Los Estados Unidos aprobó, la semana pasada, un proyecto de ley en el Senado por el que podrá aplicar aranceles a las importaciones procedentes de países con monedas subvaluadas. La reacción de China no se ha hecho esperar y amenaza con una guerra comercial global, que desencadenaría un proteccionismo galopante que mermaría el poco crecimiento existente en las economías mundiales. Y está claro que, en economías estancadas, las empresas pocas razones tendrían para invertir. Habrá que ver cómo se resuelve este nuevo foco de tensión. China tendrá que poner de su parte para resolverlo satisfactoriamente. El proteccionismo no es la solución.
Por otro lado, los países emergentes como China y Brasil están estudiando la posibilidad de hacer frente a la crisis de la eurozona a través del FMI; pero esta opción solo tendría sentido y podría ayudar si se tratase de un complemento para la zona y siempre y cuando Europa resuelva internamente sus problemas y consoliden y amplíen sus propios mecanismos de rescate.
Hay quienes aún ven viable que antes de la cumbre del G-20 será posible tener un horizonte más nítido, dentro de la Unión Europea, para poder llegar a acuerdos definitivos que permitan estabilizar la zona euro.
Y desde luego sería más que deseable. Es posible que el domingo tengamos más respuestas.

Una de las lecciones que se debe sacar de la crisis es precisamente que necesitamos más unidad. Tras la transformación que ha sufrido el mundo con el surgimiento de China, India y América Latina, a Europa solo le queda estar más unida que nunca.
Trichet lleva razón cuando recientemente, en una entrevista que concedió al Financial Time, culminó diciendo: “Hay más razones hoy para que los europeos se unan en materia económica, financiera y monetaria de las que había a principios de la década de 1950”.
Raquel Lucía Pérez Brito
Economista, abogada y licenciada en Ciencias Políticas
@errelu

miércoles, 5 de octubre de 2011

Mi columna en Expansión: Grecia somos todos

Es estos días los diferentes parlamentos europeos están ratificando los acuerdos que se alcanzaron el 21 de julio por el Eurogrupo, en el que se ampliaron las competencias del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) creado en el 2.010 para darle mayor flexibilidad. Se permite que actúen  en los momentos complicados comprando en el mercado secundario deuda de los países en dificultades,  prestando dinero con tipos de interés más bajos a los del mercado a través de líneas de crédito preventivas, e incluso prestar dinero para recapitalizar bancos de la eurozona. De los 17 países que forman este grupo, hasta ahora solo 11 lo han llevado a sus respectivos parlamentos: España, Bélgica, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Portugal, Eslovenia, Finlandia y Alemania. Quedando aún pendientes: Austria, Chipre, Eslovaquia, Estonia, Holanda y Malta, que lo harán en este mes.
Este fondo es un mecanismo temporal con fecha de caducidad ya que a finales de marzo del presente año, el Consejo Europeo aprobó crear un ente supranacional de carácter permanente que en  junio de 2.013, comenzará a actuar. Se trata del “European Stability Mechanism”, ESM (Mecanismo Europeo de Estabilidad).  Pero desde marzo a los días de hoy, la crisis ha ido empeorando.
Tal y como van transcurriendo los acontecimientos parece lógico pensar que las cantidades acordadas para el FEEF no van a ser suficientes. Grecia se encuentra en una situación extremadamente complicada y su dificultad para cumplir con las exigencias de la TROIKA, en cuanto al déficit  público,  sigue dejando a la zona euro en serio peligro. La posibilidad de que se acuerde ampliar los fondos, se antoja muy complicada, aunque no imposible. Las garantías que tendrían que aportar los países con triple AAA para ampliar la capacidad del FEEF podrían ser contabilizadas como deuda pública y por lo tanto afectar a la calificación crediticia de los países más sólidos como Alemania o Francia. En el caso Alemán el Tribunal Constitucional ya ha advertido que esta decisión solamente la podría tomar el Bundestag y en la votación de la ratificación de la semana pasada, al acuerdo de ampliación de competencias del FEEF, quedó meridianamente claro que, de momento, no están dispuestos a añadir ni un euro más, ni en forma de aval, para el Fondo.
Por lo tanto, es posible que las autoridades se planteen que  la transición entre FEEF al ESM se produzca antes del 2013 y que es necesario ampliar sus competencias.
Los Estados de la zona euro acordaron aportar al ESM unas cantidades líquidas, en función de su participación en el Banco Central Europeo. A España le corresponde el 11’9% del fondo, es decir 9.520 millones de euros, que tendrá que entregar en cinco años, en circunstancias normales, es decir, si no hay que acudir al rescate de ningún país. Si dichas cantidades no fuesen suficientes, nuestro país podría tener que aportar hasta 59.500 millones de euros. El nuevo Gobierno tendrá que hilar fino para que las cuentas le salgan y luchar para que ningún Estado miembro entre en suspensión de pagos, por el bien de nuestro país y de Europa. En este caso Grecia somos todos.

Europa está viviendo la peor pesadilla. Curiosamente,  la Unión Europa nació para intentar evitar que se volvieran a repetir conflictos históricos dentro del viejo continente. Salvar al euro es mucho más que evitar un caos económico de dimensiones desconocidas.

Raquel Lucía Pérez Brito
Economista, abogada y licenciada en Ciencias Políticas.
@errelu